Agencias de rating: un oligopolio que crea tantas distorsiones como oportunidades
Desde hace décadas, tres agencias —Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch— dominan la calificación del riesgo crediticio global. Su influencia es tan grande que han moldeado la arquitectura del mercado de renta fija, imponiendo una visión homogénea que condiciona tanto a emisores como a inversores. En la práctica, gran parte de los gestores están forzados por regulación o mandato a seguir sus ratings, lo que concede ventajas claras a los emisores bien calificados y penaliza de forma severa a los peor valorados.
Si este sistema se aplicara a la renta variable, las empresas con mejor calificación cotizarían a múltiplos exagerados y muchas compañías con verdadero potencial quedarían fuera del radar de los gestores. En esos “ángulos muertos” surgirían grandes oportunidades, precisamente porque los modelos de las agencias no captan toda la complejidad del riesgo ni del crecimiento futuro.
El caso de Tesla en 2018 ilustra esta disfunción: sus bonos tenían un rating CCC, muy cercano a la quiebra, pero la realidad era distinta. La compañía disponía de alternativas de financiación y una posición competitiva privilegiada. Esa brecha entre percepción y riesgo real permitió a Avantage Fund generar más del 10% anualizado en dólares entre 2018 y 2021, en un contexto de tipos cercanos a cero.
Hoy encontramos un ejemplo similar en Argentina. Pese a su superávit público, el país mantiene rating CCC por las restricciones cambiarias. Los bonos en euros cotizan en torno al 50% del nominal y ofrecen una TIR cercana al 15%. Incluso en escenarios adversos, la probabilidad de rentabilidad positiva es elevada. Una inversión que el consenso tilda de arriesgada puede resultar, en realidad, prudente y atractiva.
El oligopolio de las agencias limita la autonomía de los gestores, uniformiza la percepción del riesgo y distorsiona precios. Pero esas mismas rigideces generan oportunidades extraordinarias para quienes se atreven a pensar más allá del consenso.
Puedes leer el artículo completo en el blog Rumbo inversor de Juan Gómez Bada en El Confidencial.
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