Informe Mensual

25 de marzo de 2026

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En febrero, Avantage Fund descendió un 0,1%, Avantage Pure Equity un 0,2% y Avantage Fund Plan de Pensiones un 0,2%. En comparación, el Ibex 35 subió un 2,7% y el Euro Stoxx 50 un 3,2%.

Adicionalmente, debemos resaltar también en este informe que la guerra en Oriente Medio ha provocado fuertes caídas en las tres primeras semanas de marzo. Del 2 al 20 de marzo Avantage Fund y Avantage Fund Plan de Pensiones han descendido un 5,5% y Avantage Pure Equity un 7,9%. En el mismo período, el Ibex 35 ha bajado un 9% y el Euro Stoxx 50 un 10,3%.

Contexto macro

Durante el mes de febrero, los mercados centraron su atención en el potencial impacto disruptivo de los agentes de inteligencia artificial sobre el sector del software y otras compañías de elevado componente tecnológico. Esta preocupación se tradujo en fuertes caídas en las cotizaciones de estas empresas, mientras que, en paralelo, se registraban alzas significativas en compañías y sectores donde la tecnología de última generación desempeña un papel secundario.

En marzo, el estallido de la guerra en Irán ha dado un vuelco generalizado a los mercados. El temor a un conflicto duradero y de gran escala en Oriente Medio ha impulsado con fuerza el precio del petróleo, el gas y otras materias primas, avivando las expectativas de inflación a nivel global y, con ellas, los temores a nuevas subidas de tipos de interés.

A este contexto, debemos añadir que grandes fondos semilíquidos de deuda privada (private debt) —que invierten en instrumentos no cotizados en mercados organizados— han suspendido los reembolsos en marzo ante la avalancha de solicitudes de salida por parte de los inversores, reflejo del temor al impago de compañías tecnológicas y de software cuyos modelos de negocio podrían verse seriamente amenazados por la irrupción de los agentes de inteligencia artificial.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que el incremento puntual del precio del petróleo y otras materias primas tiene escasa relevancia a medio y largo plazo. Los medios de comunicación tienden a centrar el foco en la pregunta más inmediata —¿cómo nos afecta la guerra?— y señalan el encarecimiento de la energía y los alimentos como el principal canal de transmisión. Se menciona, por ejemplo, que el 20% del petróleo mundial transita por el estrecho de Ormuz, obviando que el 80% restante no depende de esa vía. Además, los productores de ese segmento mayoritario tienen tanto la capacidad como el incentivo para incrementar su oferta ante una subida de precios, aunque en muchos casos no puedan hacerlo de forma inmediata. Más allá de la oferta adicional de petróleo, conviene tener presente la existencia de vasos comunicantes entre fuentes de energía, que comienzan a operar con intensidad ante variaciones de precio significativas: cuando una fuente se encarece, los agentes económicos tienden a sustituirla por otras más baratas. Un alza del petróleo reduce su consumo en favor del gas; un encarecimiento del gas desplaza su uso en la generación eléctrica hacia otras fuentes, como la nuclear o las renovables. La sustitución no se produce de forma inmediata, pero sí de manera sostenida a largo plazo, horizonte en el que fluye mayor inversión hacia las fuentes alternativas y en el que el impacto sobre el precio de la energía tiende a ser limitado.

A nivel macroeconómico, podría preocupar que el encarecimiento puntual de la energía y los alimentos eleve la inflación general y, con ello, presione al alza los tipos de interés. Sin embargo, los bancos centrales deberían anclar sus decisiones de política monetaria en la inflación subyacente —aquella que excluye energía y alimentos—, dado que, una vez concluido el conflicto o cuando el incremento de producción en el resto del mundo llegue al mercado, dichos precios tenderán a corregir a la baja, generando presión deflacionaria sobre alimentos y otros bienes. Más relevante para las cotizaciones de muchas empresas europeas es, de hecho, la caída del consumo en determinados sectores derivada de la guerra, pues la demanda de los países del Golfo Pérsico se contrae de forma notable; a nivel agregado, no obstante, este efecto se ve en buena medida compensado por el mayor gasto en defensa, infraestructuras y energía. En definitiva, consideramos que el impacto del precio del petróleo sobre las cotizaciones bursátiles está injustificado: no altera la valoración fundamental de la mayoría de las empresas a largo plazo.

Donde sí encontramos motivos de mayor preocupación es en la evolución del ciclo de crédito. La crisis de reembolsos en los fondos semilíquidos de deuda privada podría extenderse al private equity, segmento en el que, desde hace años, se viene retrasando la devolución del capital a los partícipes ante la dificultad de alcanzar los precios de venta esperados. El menor apetito inversor por este tipo de productos está generando ya dificultades de refinanciación y un enfriamiento en las rondas de ampliación de capital de start-ups y empresas tecnológicas que carecen de acceso a la financiación bancaria tradicional. Este es, a nuestro juicio, el aspecto macroeconómico más relevante a seguir en los próximos meses. Dicho esto, conviene no perder de vista que tanto los bancos centrales como los gobiernos disponen de herramientas sobradas para hacer frente a este tipo de tensiones. Una de ellas —la relajación de los requisitos de capital bancario para estimular la concesión de crédito— ya se puso sobre la mesa en Estados Unidos la semana pasada.

Por último, en lo que respecta a Argentina, la economía continúa su senda de recuperación. El pasado 27 de febrero entró en vigor la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, y los datos recientemente publicados confirman que el PIB creció un 4,4% en 2025, consolidando la mejora iniciada en el ejercicio anterior.

Cartera

En las últimas semanas no ha entrado ni salido ningún valor en la cartera de los fondos Avantage. El número de valores de renta variable se mantiene en 40. Se han realizado, como siempre, ajustes en los pesos en función de la evolución de sus cotizaciones comparado con la marcha de sus modelos de negocio.

El nivel de inversión en renta variable de Avantage Fund y Avantage Fund Plan de Pensiones se ha reducido ligeramente a cerca del 70% del patrimonio debido a la espantada de los inversores de los fondos de deuda privada y los impactos que pueda tener en el ciclo de crédito a empresas de nueva creación y tecnológicas. Llegó a situarse en el 65%, pero tras las fuertes caídas de las cotizaciones por la guerra en Oriente Medio se volvió a incrementar al 70%.

En el caso de Avantage Pure Equity el peso de la renta variable se mantiene cerca del 98% del patrimonio.

Reuniones con inversores

Tenemos previsto reunirnos con inversores en Alicante el 16 de abril, en Santander el 22 de abril y en Zaragoza el 16 de septiembre. Si quieres asistir a alguna de estas reuniones, o pedirnos que visitemos tu ciudad, puedes hacerlo en este enlace.

Como siempre, quedamos a vuestra disposición para resolver cualquier duda relacionada con los fondos o el plan de pensiones. No dudéis en contactarnos.